Unas de las pocas certezas absolutas relativas a la
naturaleza humana nos las asociadas al tiempo, juez máximo de la vida que pone
a todo el mundo en igualdad y que dicta sentencia sin que su pulso tiemble. Las
nuevas reglas no varían lo invariable pero hacen, si cabe, que en el corto
plazo tenga más importancia.
Hay 3 variables asociadas al tiempo que se deben entender
para afrontar los retos de este nuevo entorno:
-
La gestión del
cambio
-
La elección del momento
-
La visión del futuro
Jack Welch, el todopoderoso hombre de la General
Electric, decía: “cuando el ritmo de cambio fuera de la
empresa es superior al de dentro de la empresa, el final está cerca”. El
mayor problema de la afirmación de Jack Welch es que la velocidad de cambio en
el nuevo entorno tiende a infinito, lo que supone, desgraciadamente, que nunca
puedes saber si tu velocidad es la adecuada. Veamos el ejemplo de la telefonía
móvil, donde los principales “players” de hace 5 años en el mercado o son
secundarios, o han sido adoptados o están muertos. Nokia, HTC, BlackBerry o Motorola
han pasado por distintas situaciones que les han condicionado su presente
cuando en el mejor momento de su pasado estaban. Dice Kotler que “si en 5 años estás en el mismo negocio que en el que estás
ahora, estarás fuera del negocio”. Gran verdad. El reto no fue ser
líder, innovador, intrépido para encontrar una oportunidad, el gran reto en la
empresa se vive día a día, la empresa es un ser vivo y como tal está en un
proceso de cambio permanente.
Pero, ¿es posible gestionar el
cambio y seguir vivo? La respuesta es sencilla, sí. Es cierto que los
períodos de recuperación de inversión cada vez son más cortos con los riesgos
que ello conlleva, que el dinamismo intrínseco al mercado obliga a conducir a
ciegas, o casi. Pero, sin duda, es posible, la clave sencilla: Talento y
disciplina. No sirven los visionarios ni los gurus, tampoco los controles
excesivos, la empresa necesita un equilibrio entre
visionarios y ejecutores de alto nivel. Es curioso como en las
multinacionales buscan mentes pensantes para ver el futuro, controladores para
gestionar la ejecución y un toque de talento para estar cerca del mercado. Sólo
así se consigue sobrevivir al cambio.
El segundo punto clave es la elección del momento, y si
bien decíamos que estamos en un proceso de cambio permanente elegir
adecuadamente cuando iniciar la acción es un punto clave para el éxito. Según
Seth Godin, “el mejor momento era el año pasado, el
segundo mejor momento ahora”, no es que siempre tengamos que empezar los
proyectos o iniciativas los primeros, llegar antes tiene riesgos como bien
sabemos, sin embargo, con el adecuado control del entorno es un factor muy
importante. El riesgo de llegar el primero es realizar inversiones con largos
períodos de recuperación y crear estándares que otros podrán aprovechar, pero,
por otra parte, las ventajas de posicionamiento son realmente interesantes si
se puede sacar el beneficio adecuado. La gran pregunta es si tenemos la
capacidad adecuada para aguantar hasta que llegue el éxito, Warren Buffet
afirmaba que “el tiempo es amigo de los buenos negocio
y enemigo de los mediocres”; uno de los principales retos es saber decidir
cuando aprovechar nuestra oportunidad en el mercado, nadie tiene recursos
ilimitados ni puede aguantar eternamente, el tiempo es parte del éxito y ayuda
a eliminar aquellos proyectos oportunistas. En el entorno de máxima entropía en
el que nos encontramos es difícil tener la opción de fallar, por eso la
elección del momento, o aguantar hasta que llega, es fundamental para tener
éxito y, por supuesto, para eliminar a la competencia.
Por último, la visión del futuro resulta crítica, si bien
decíamos que el cambio es siempre necesario hay que tener claro el objetivo del
cambio. En este aspecto es necesario tener 2 planos de visión, a medio/largo
plazo con un plan adaptable y objetivos definidos; a corto plazo, donde la
velocidad es fundamental, creo que la expresión adecuada para la visión a corto
plazo es “si crees tener todo bajo control es que vas
demasiado despacio”, debemos ver en el medio plazo mantener la posición
y saber hacía donde vamos pero es imposible en una situación de plena entropía
un exceso de control. Nunca la parálisis por el análisis puede llegar a
bloquear una empresa, aunque a veces
ocurre, especialmente en las grandes multinacionales, por lo que las empresas
dinámicas, entrópicas, nacidas en medio de las nuevas reglas tienen una
oportunidad que las grandes corporaciones son incapaces de aprovechar.
“El tiempo vale más que el dinero. Siempre puedes obtener
más dinero pero nunca puedes obtener más tiempo”. Gestionar el cambio, buscar
el momento y tener la visión adecuada en el momento oportuno es un arma que las
empresas entrópicas no pueden desperdiciar.
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